Una Asociación de exalumnos es la oportunidad de disfrutar encuentros con
compañeros y amigos de épocas pasadas, para revivir recuerdos, anécdotas y
sucesos, renovar amistades y entablar otras nuevas, en cierto modo, volver a
vivir una juventud que se nos va alejando cada día.

* Pero esto en realidad es sólo el principio de algo mucho más serio: “Nos
hemos reunido, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”.

La identidad del exalumno, no se valora por el simple hecho de haber pasado
por las aulas de la ECC, sino por la asimilación del espíritu que los Hermanos
comunican a sus alumnos, al ayudarles en su formación humana, espiritual y
social. El exalumno debe ser un hombre de fe profunda, vida ejemplar,
espíritu de servicio a los demás que le impulse a ejercitar su propio
apostolado, con las divisas de FE, FRATERNIDAD y SERVICIO.
Vivimos en la sociedad post-moderna, a la que el filósofo Gilles Lipovestky
llama “la sociedad del vacío”. Una sociedad en la que las nuevas generaciones
ya no son formadas por la familia, la escuela y la Iglesia, quienes
tradicionalmente fueron las instancias educadoras serias y responsables. Hoy
en día quienes forman a las nuevas generaciones van siendo, cada día más,
fuerzas anónimas desde la calle, la televisión, el mensaje de las canciones, el
navegar por el mundo digital y el ambiente frívolo que nos rodea.
No nos puede extrañar que el producto de esa educación sea el tipo de
hombre que denominamos como Hombre Light.
1.- Un hombre de pensamiento débil, sin convicciones firmes, incapaz de
compromisos, insensible ante las grandes causas.
2.- Un hombre inmaduro que vive para sí, desvinculado de todo, encerrado
en su egoísmo, que camina sin brújula, para el que todo es relativo,
nada tiene otro valor que el de satisfacer sus instintos.
3.- Un hombre hedonista, pragmático y permisivo que ignora el valor del
sufrimiento como fragua de la madurez personal, como medio de
aprendizaje y de comprensión del prójimo.
4.- Un tipo de hombre incapaz de asumir un compromiso serio, de llevar
una vida conyugal estable y de establecer vínculos de solidaridad y de
ayuda a sus semejantes.
Las personas formadas por La Salle, tenemos que ser diferentes en el mundo
de hoy, valoramos en todo lo que vale la Fe, que nos indica el camino; vivimos
intentando reconocer a Jesús en nuestros hermanos, en especial a los más
desposeídos, aquellos que no han recibido el mensaje el evangélico.
Casualmente ese es el sentido de nuestra asociación de exalumnos de la Escuela
Cristóbal Colón.

“Dios, por su Providencia, es quien ha establecido las Escuelas Cristianas”

 

Estimados Exalumnos de la Escuela Cristóbal Colón:

Hoy quiero invitarlos a reflexionar acerca de la responsabilidad que tiene nuestra Asociación para integrar a todos los exalumnos de la Escuela, responsabilidad que procede de una obligación de los bien nacidos, de  aquellos que ante tanto bien recibido, saben ser agradecidos. Entonces nuestra responsabilidad está más en el orden del amor y de la gratitud que en el del deber o de la obligación.

Haciendo un poco de historia, en 1949 los padres de familia de la zona de la Villa de Guadalupe recibieron un don muy particular, pudieron optar por una educación cristiana con el carisma lasallista para sus hijos. El lasallismo que es una actitud ante la vida, implica una cosmovisión en donde el Plan de Dios se cumple a través de la enseñanza,  tocando los corazones de las personas que viven en el mundo actual, educando, conduciendo, participando en la nueva evangelización.

Algunos padres de familia comentaron la suerte de tener la presencia de los hermanos en la escuela de Ricarte 32,  claro está que no se trataba de suerte, la providencia había alcanzado al norte de la ciudad de México, cuando el Abad de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, Don Feliciano Cortés y Mora hizo la invitación a los Hermanos de la Salle para atender el Colegio de Infantes, invitación que los Hermanos condicionaron; siempre y cuando no se acotara la enseñanza solamente a los infantes, sino que se estableciera una escuela para la zona; así nació la ECC.

Gracias a los Hermanos y a los Maestros que nos formaron, aprehendimos que la práctica de la gratitud es una de las características de quien está inspirado por la Fe. Es la experiencia de quien sabe que todo en su vida es un don inmerecido, que nada hemos logrado, que todo nos ha sido dado, y que desde el nacimiento  recibimos múltiples dones que nos acompañan toda la vida.

La Salle nos ha enseñado a orientar la vida hacia una excelencia humana, basada en la competencia profesional, que nos lleve adecuadamente a alcanzar los avances científico-técnicos, sin embargo también nos regaló con una educación balanceada; esa educación que nos permite conocernos más como personas capaces de abrir el corazón al prójimo, tendiendo siempre a la transformación social en base a la solidaridad, subsidiaridad, bien común y con gran respeto a la dignidad personal,  esos principios que no son otros que los que enseña la doctrina social de la Iglesia.

 

 

El lasallismo, como nos han inculcado los Hermanos,  es un estilo propio y peculiar de vivir el cristianismo. Un estilo que no nos distingue tanto de los demás católicos que nos aparte de ellos. Solamente  nos imprime una huella, nos personaliza, nos agrupa y nos une para darnos autenticidad y eficacia; lo que se traduce en ese espíritu de Fe, de Celo, de Comunidad, que conocemos como los pilares de; Fe, Fraternidad y Servicio que vivimos de niños y aun nos animan en el mediodía y el atardecer de nuestras vidas.

El Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas  ha integrado cada día a más personas comprometidas con su misión. Muchos hombres y mujeres se inspiran en el carisma y la espiritualidad Lasallista: Las Hermanas Guadalupanas de La Salle, las Hermanas Lasalianas, las Fraternidades Signum Fidei, los Asociados Lasallistas, los Jóvenes Lasalianos, los Voluntarios de la Salle, diversas comunidades y grupos lasallistas entre otros.

Si bien la Escuela ha formado a muchos niños y jóvenes, ¿tendrían todos la responsabilidad de retribuir un poco de lo que recibieron?

La Nueva Mesa de la Asociación de Exalumnos de la Escuela te invita a tí como exalumno a integrarte a nuestra asociación, te convocamos a participar, con tiempo, con solidaridad a los fines de la asociación: fraternidad espiritual,  mutua ayuda y fomento de la cultura de sus asociados, así como la promoción de obras de beneficio social, en especial al servicio de la comunidad educativa de la Escuela Cristóbal Colón.

Finalmente queremos que te  unas a nuestra misión: animar  a los exalumnos a perseverar en la educación que recibieron, fundada en un humanismo cristiano y en el carisma lasallista, con los pilares de una sólida fe, viviendo en fraternidad y sirviendo a sus hermanos, de manera que puedan tener influencia, a través de su vida personal y su acción social, en la construcción de un mundo mejor en  donde las personas puedan realizarse con completa dignidad. Alentarles a que contemplen todos los aspectos de la vida espiritual y moral que los lleve a un compromiso personal y grupal.

 

Fraternalmente

Consejo Directivo de la Asociación de Exalumnos de la E.C.C.

INDIVISA MANENT